sábado, 7 de junio de 2014

AULA DE CASTIGO_relato corto by carlos meiek

Hay veces que no sé dónde estoy, y me despiertan los sonidos de un lugar extraño, e irreconocible para mí. Sin poder reaccionar a tiempo, el terror se apodera de mis pensamientos durante al menos unos segundos. Esto, que imagino os ha pasado a todos alguna vez, sucede en un intervalo de tiempo relativamente breve e intenso, en el que la consciencia no sabe dónde ubicarnos, y hasta que no recibimos un estímulo reconocible, que nos sitúa en el espacio donde nos encontramos, ese área de nuestra mente, queda vacía. Esta es una situación extraña sin duda, que ocurre sobre todo, cuando dormimos algún día fuera de casa, o pasamos una larga temporada en algún lugar no habitual, y todavía no estamos familiarizarnos con los sonidos e imágenes de ese entorno nuevo, es decir, no hemos establecido todavía un vínculo emocional afectivo con ese lugar. Y por supuesto no es ahí donde nos gustaría despertar cada mañana. En mi caso, me han internado en este centro a las afueras de la ciudad donde siempre he vivido, y siempre en casa de mis padres, pero imagino que el encontrarme aquí, es lo mejor para mí, mis padres y en general para mi entorno social...por eso creo que los sonidos que experimento aquí, están tan alejados de todo y de todos, a pesar de la cercanía medida al menos en kilómetros, que me producen sensaciones incómodas, y un solo pensamiento recurrente, que se repite en mi mente cada hora, cada día que pasa: <<Tengo que pirarme de aquí cuanto antes>>. Por lo demás, estos son básicamente, los sonidos de un edificio enorme con forma rectangular y pasillos interminables, más que nada por simplificar, porque el hecho de que yo esté internado aquí, no me parece lo más interesante de la historia que estoy a punto de contaros.


Esta mañana, el viento sopla tempestuosamente tras la reja metálica de la ventana a la que estoy asomado. El vaivén sonoro de una lata...¡de cerveza! Resuena metálicamente en el patio. Reflexiono, porque no puede haber una lata de cerveza en el patio, ¡es imposible! Pero sí, qué cabrones, ahora lo recuerdo (una leve sonrisa dibuja su rostro), el arma está dentro. Aquí nadie parece preocuparse de nada, ni de porqué esa lata de cerveza está ahora mismo balanceándose el el patio. Me concentro aún más, observo como se mueve en un breve pero irritante recorrido de ida y vuelta. Parece no poder alejarse o volver a pegarse a la pared, y que ese sonido va a repetirse continuamente durante algún tiempo. Quizás por eso me irrita todavía más. Me molesta sobre todo, porque alguien, o muchos de los que están aquí se den cuenta, y sobre todo, que pueda alertar a los Chokis de nuestro plan. Por lo demás este es el típico ruido de cualquier mal despertar, de esos que arrebatan el sueño y te arrojan a la cruda realidad de cada día. En mi caso, viene acompañado de un pensamiento recurrente que me persigue desde hace unos días, y parece dar vueltas en mi cabeza una y otra vez. Por eso, este insoportable ruido, y saber que algo horrible va a pasar, porque tiene que pasar, y él debe hacer que pase...hacen que mi cuerpo se retuerza en un intenso e interminable escalofrío que me pone los pelos de punta. Pero la clase va a comenzar a pesar de todo, y debo prestar atención a la siguiente jugada.


A ninguno de nosotros parece gustarle esta clase, el viejo profesor Mc Lucar, esta frente a la pizarra, desgastando la tiza casi con violencia, escribiendo estas palabras en absoluto silencio, haciendo que cada palabra rechine en nuestros oídos, incluso antes de ser pronunciada: <<A veces, abro las puertas a un vendaval que no domino. Busco un despertador a mi deseo empequeñecido. Te escribo 1.000 veces con fuego a mi vida amada-OLEKETE <es el vacío que deja el último lugar inencontrable de la tierra>>. Cuando termina, permanece un rato de espaldas, mientras reflexiona en voz alta: << Para mí la escritura es un arte, y me he propuesto, como siempre me propuse a lo largo de mi carrera y a fe que más de una vez lo he conseguido, que escribáis bien, y no solamente bien, sino maravillosamente bien. Por eso estoy aquí, ese es mi cometido en esta vida>>. Se gira, con los brazos en cruz, nos mira en silencio, esperando una respuesta. Aunque debo confesar que aquí siempre responde el mismo, o sea yo. Bueno también Inakax, pero este sin duda responde como lo que es, un puñetero chiflado. Bueno, más bien me atrevería a decir que es un psicópata, o al menos a mí me lo parece. Aunque debo confesaros, que quien realmente me preocupa, y no sé como explicarlo, pero me provoca una profunda aversión, es este viejo profesor McLucar. Las informaciones que nos van llegando, son cada vez más veraces y escalofriantes acerca de sus líos de faldas con alumnas espabiladas o no, yo que sé, chavalas al fin y al cabo que se han dejado manosear por este depravado, o que quizás fueron forzadas, violadas, o no sé cómo se lo han podido llegar a hacer con alguien así, pues siempre es posible que utilizase algún tipo de estratagema, del tipo: <<¡Vale está bien! Te apruebo, y te subo la nota a un 5, pero por poco más estás cerca de conseguir el sobresaliente>>, que se yo cómo se lo hacía con ellas. Pero en fin, la cosa se pone todavía más seria, cuando al parecer se ha descubierto, la desaparición de una joven en una de las múltiples poblaciones en las que este tipo estuvo dando clases. Al parecer, una alumna suya desapareció misteriosamente, sin que nadie sepa en la actualidad dónde se encuentra. Pero en fin, si es así o si es fruto de la imaginación popular, o simple casualidad, algunos de los que aquí nos encontramos, nos hemos propuesto confirmar estos hechos, si es verdad que son ciertos, y hacer que confiese. Porque ahora que le estoy mirando, con ese bigote blanco tan enorme, como de color amarillento hacia las puntas, me parece el tío más guarro y asqueroso que he visto en mi vida. Lo que no sé es lo que hago aquí, tan cerca, en primera fila, aguantando sus salivazos en mi cara, mientras no para de darnos la chapa con el tema de hoy. Imagino que así intento ganarme su confianza, ¡qué asco de tío!. Pero dejémosle que continúe la clase, con la seguridad de que pronto, muy pronto esta historia tendrá un final del que quizás ninguno de nosotros estemos a salvo. <<Vamos a ver Inakax, si prestas atención seguro lo vas a entender en seguida; con lo listo que tú eres, y la capacidad intelectual que atesoras, lo vas a comprender seguro, así que mira a la pizarra y atiende un poco. Vamos a ver, qué forma de construir gramaticalmente una frase es esta, ¡por favor! para eso llevamos 5 meses de clase de lengua. Donde se ha visto que la RAE admita esta utilización fraudulenta de este guión ortográfico. Lo han visto, señores, se dan cuenta del error, es más, alguien ha leído algo parecido alguna vez. No creen ustedes que para aprender tienen que enriquecer sus lecturas con los autores clásicos de toda la vida, y toda clase de grandes escritores que se han ido sucediendo a lo largo de la historia hasta nuestros días. Antes de hacer eso, ningún alumno debería venir a enseñar a nadie, y menos a mí que soy el profesor. Ya entenderéis porqué digo esto, pero ahora vamos a ver, les explico, el guión (-) es un signo ortográfico auxiliar en forma de pequeña raya horizontal. Estrictamente, el guion no es un signo de puntuación. Pertenece a al grupo de los signos auxiliares, ya que su función es la de cumplir funciones accesorias y muy concretas dentro del enunciado. Tales como servir de signo de división de una palabra al final de una línea, o como signo de unión entre dos palabras u otros elementos independientes. Juzguen ustedes si su utilización en este texto de nuestro ilustre autor, del que desvelaré su nombre hacia el final de la clase, es la correcta, o estamos ante un caso de uso erróneo de este signo


En otra parte de este libro, del que adelanto que es un poemario, el autor continúa diciendo: <<OLEKETE: liberación espacial. Cuando no la tienes, la sientes más cercana>>. Esto sin duda, me parece bello, porqué no decirlo. No hay que desmerecer a un escritor solo porque no sepa utilizar los signos ortográficos que el lenguaje pone a su disposición, o al menos aquí vamos a tratar de dar una oportunidad a este chaval por si la tuviera de aprovechar; y digo chaval, porque se trata de un ex-alumno mío, al que tuve la oportunidad de dar clases hace pocos años. Por eso tuve la oportunidad de recibir este poemario suyo publicado por una editorial pequeña, de dudosa reputación en cuanto a la calidad literaria se refiere, todo hay que decirlo. Que todavía no sabéis de quién se trata, pues os lo digo en este instante, Marfel, fué un distinguido alumno al que tuve el honor, de dar cobijo en mi clase, un chico, como vosotros, que se pasaba toda la clase mirando por la ventana. Que cuando faltaban aproximadamente 10 minutos...digo 10, digo 5, y estoy tirando el tiempo, se dedicaba a moverse y echarse encima de sus compañeros de detrás, de delante, de los lados, y en general, a revolver la clase, que ya digo yo que podría hacer eso los 5 primeros minutos, y así hubiera tenido la oportunidad de echarle de clase directamente. Qué ilustrísimo alumno...que ya entonces se permitía el lujo de exponer en mi clase este tipo de divagaciones lingüísticas, acerca de la utilización de tales signos ortográficos. Y lo que es pero, atreviéndose a dar lecciones de gramaticales a este profesor, con una trayectoria intachable de más de 30 años de docencia, y cientos de libros habidos y por haber a sus espaldas, algunos de ellos escritos de mi puño y letra. Y así fue que indignado, me montó este pollo, como vosotros diríais, ¿verdad colegas?...en mi propia clase (les mira, como buscando su aprobación, en plan de colegueo) . Dice ser el inventor, de un tipo de escritura al que denomina con el nombre de “escritura magnética”; porque según su criterio, no sabemos si por inspiración divina o por la suma estupidez, las palabras están unidas físicamente por la misma fuerza magnética que une y separa los imanes (les mira como buscando que les haga gracia este tema) ¡Pero en qué cabeza cabe que esto pueda ser así!

Bueno para que os enteréis bien del tema que estamos tratando, mejor paso a leeros parte del ensayo de escritura magnética anexo a este poemario, así que mejor preparen sus risas para después de la lectura (4ix cuchichea en el oído de Inakax, mientras este se troncha de risa):

La escritura magnética se construye en el plano sintáctico-semántico del lenguaje, con la fuerza magnética de las palabras. Esta fuerza es una propiedad física de determinado tipo de materia magnetizable, por lo su unión demuestra la existencia de una propiedad de la Física en las palabras del lenguaje humano. Es decir, el magnetismo forma parte del cuerpo de las palabras, y su propiedad atribuible más increíble es la de unir o separar, unas palabras con otras. Su lectura o escritura genera impulsos eléctricos que activan el mecanismo de generación de imágenes, pensamientos, etc. Por lo que se demuestra la unión electro-magnética de las palabras en el plano del lenguaje. Siendo esta dualidad, onda-partícula, otra de las propiedades físicas de la energía, por lo que cabe deducir que las palabras poseen también esta propiedad. Así, dependiendo de la dirección y del sentido de la fuerza electro-magnética, las palabras y conjuntos de palabras se pueden unirse en el plano sintáctico-semántico, a través de los siguientes signos lingüísticos:

1. (PALABRAS)-(PALABRAS)
2. (PALABRAS)^(PALABRAS)
3. (PALABRAS)<(PALABRAS)
4. (PALABRAS)>(PALABRAS)
5. (PALABRAS) (PALABRAS)
                    V

Estas uniones entre palabras y conjuntos de palabras mediante signos lingüísticos direccionales, sitúan a las mismas en el espacio físico tridimensional, a la vez que orientan su sentido y significado en el plano semántico. Por todo ello las palabras adquieren también estas propiedades de la materia, propias de la Física.

Pero vamos a ver, todo esto, es...un absurdo, que está fuera de lugar y es gramaticalmente incorrecto. Una conexión imperfecta de signos pretendidamente ortográficos. Se puede decir que este ensayo es un continúo error gramatical, un insulto al lenguaje que nos ha visto nacer a la sociedad y desarrollar nuestro intelecto>>. A pesar de transmitir estos pensamientos tan negativos a la clase, el viejo profesor McLucar sin duda parece estar intranquilo por el contenido de este texto. Quizás el pensar que pueda tener razón. Se imagina en el mismo escenario del que provienen esas visiones de Marfel, con sed, con polvo elevado al calor de sus pasos en el desierto, pero la única imagen que le aparece cuando intenta concentrarse, es la imagen de ella, el desierto de Tunez a través del cristal y rejas de acero color rojo oxidado que dan al patio interior, donde mira y por un instante permanece inmóvil, con la mirada perdida, sin poder decir una sola palabra. De repente suena el timbre de salida al patio, y ese sonido golpea directamente al profesor McLucar, que abandona súbitamente ese espacio mental, para dirigirse a la clase con un esquivo: <<Que pasen un buen día...>>, apenas audible. Resignado a las risas y comentarios jocosos de sus alumnos.

La puerta se abre, y el corredor describe una imagen oscura de si mismo, el viejo profesor McLucar sigue con su mirada un punto de sol, que nace de la puerta del fondo. Aún así, se siente como si estuviera en un túnel sin salida. En su mente todo parece estar claro <<me creo lo que describes, Marfel, sino no estaría allí, en tu mundo...maravilloso>>. El viejo profesor se dirige al patio, pasa entre los cuerpos de la multitud de personas que allí se encuentran cada mañana, siempre la misma mañana. Sin duda ha dado con un poemario que le conecta profundamente a Marfel, y a su vida anterior como profesor de lengua. Se siente atraído por su labor como escritor y empeño por traspasar los límites del lenguaje, pero sobre todo, por su amor a las palabras, que demuestra tener y que le recuerda a él mismo cuando era joven. Lo que hace que se ponga triste, al pensar que en algún momento de su vida, esa conexión con el mundo de las letras se rompió para él, sin saber muy bien cuándo ni porqué; o más bien sin saber porqué no fue capaz de resistirse a otros encantos, otro tipo de deseos ocultos y drenajes que hacen estallar inhumanamente el corazón. El viejo profesor McLucar, atraviesa el corredor pensando en ese alumno al que despreció, hasta llegar a la proximidad de la primera luz, camino del patio. Sin duda su maravillosa mente, se estaba empezando a destruir clase tras clase, por el horror sembrado en otros sentimientos. Desea encontrarse con ella más que nada en el mundo, la busca incluso entre jóvenes que están jugando al fútbol.La echa tanto de menos, que su mente enferma, y al borde de la histeria, le hace tener un diálogo con ellos, que le rehuyen entre carcajadas, porqué sigue pensando en ella como cada día. En su pelo anaranjado, y sus besos al otro lado de la obra de teatro que el mismo dirigió, y ella representó aquél último año de instituto.<< Los acontecimientos me trajeron a dar clases de lengua en este lugar, degradado a la más absoluta miseria de este centro penitenciario, lejos de ella...Lucy>>.


Por lo general, al fondo de su mirada, todo el mundo se muestra apagado y triste en este lugar. Cuando permanecemos solos, inmersos en cualquier tipo de pensamiento, permanecemos con la mirada perdida, desconectamos de estar aquí, pensando en algún lugar ideal de nuestros sueños, ya sea viviendo una vida familiar en una casa de campo, o realizando algún tipo de trabajo soñado para un futuro prometedor. Porque la mayoría de la gente que estamos aquí, todavía somos jóvenes, con algún que otro error a nuestras espaldas, y ganas de llevar proyectos a cabo, y sin duda que la calle es joven, y los jóvenes cometemos errores en las calles, pero aquí todo es diferente, estas cuatro paredes parecen tener el poder de controlarnos brutalmente, o empequeñecernos sin la humana libertad. En mi caso creo que este internamiento me está haciendo más fuerte, o al menos quiero verlo así, desde este punto de vista tan positivo, y sobre todo proyectarme hacia el futuro con una buena profesión, sobre la base de lo que aprendo aquí, quinto de Historia del arte por la Universidad de educación a distancia. Pero hoy no quería hablaros de mí, sino de este viejo y depravado profesor. Se sabe que la justicia no se detiene ante nada ni nadie, y la verdad ataca a los culpables, incluso hasta después de su condena. Está parece que es ahora mi labor junto a otros, ser el instrumento de la justicia contra el condenado; cuando ya el mismo delito escapa a la protección social de quien lo define y defiende. En la misma frontera donde se ayuda o ataca socialmente al hombre por sus malas acciones. En la misma franja desde donde se elevan apenas perfiladas por lineas de vapor blanco, palabras de odio y venganza. Nuestro cometido extiende aquí sus garras a la sociedad que nos aisla y recluye. Aunque yo todavía cuento con una puerta abierta a la libertad, en la soledad de esta terrible prisión. Y con este pensamiento, todo me encaja en esta vida de mierda que llevo aquí, llena de las rutinas diarias que nos imponen, como la de salir al patio, estirar las piernas, fumarse un fiti, soñar...porque aquí yo sueño para que nadie se acuerde de mí entre estas paredes, y al regresar me vean como a una nueva persona. A pesar de que todos los errores del pasado me superan, llegado el momento, no sé si podré vivir fuera del mundo de las drogas. O al menos intentaré llevar una vida con el empeño y determinación de ese tal Marfel. Un tipo al parecer brillante, que no se merecía tener como profesor a este degenerado. Seguro que en esa clase de lengua, se sentía tan encerrado como yo lo estoy ahora, privado de toda la libertad del mundo, con la mirada perdida atravesando el cristal de la ventana al exterior, para crecer y desarrollar sus ideas, a simple vista...magníficas. La construcción de un error, según el viejo profesor McLucar, pero un error que me fascina, y es sin duda sabia de rey, el territorio para su reino futuro. Buena suerte Marfel.

La extensión de un terror lleva a vías sin destino, donde todo acaba en la misma oscuridad de un final, cuando no se sabe qué hacer, ni qué dirección tomar, porque todo está tan oscuro, que la inmovilidad en ese momento, parece ser la mejor opción. En este punto de su vida, el viejo profesor McLucar decide que va hacer algo, porque tiene que hacer algo, aunque quizás no es consciente de que ya nada importa para él, ni nadie le sigue a ninguna parte, ni siquiera Marfel lo haría, aunque este parece ser ahora su propósito, encontrarle y ayudarle en su propósito como escritor. No es consciente de que ya no puede hacer nada por comunicarse con Marfel, se encuentra aislado, y este parece ser su verdadero drama personal, no haber sabido ver el potencial de ese chaval risueño e indomable junto a otros chavales con talento que pasaron por su clase, <<esto no puede ser así, horror>>. Se plantea algún tipo de plan en su mente para localizar su actual dirección, no puede ser que nadie sepa nada de él, no se lo puede haber tragado la tierra. Todavía puede ser capaz de ayudarle.


(De nuevo dentro de la celda, el viejo profesor McLucar prosigue la clase para sus dos únicos alumnos, es decir: Inakax, acusado de asesinato por un ajuste de cuentas, y 4ix, dedicado al tráfico de drogas). La verdad que nosotros permanecemos tumbados a nuestra bola durante la mayor parte de la clase, y no prestamos mucha atención. Solo le seguimos la corriente, por distraernos y echarnos unas risas de vez en cuando, pasamos muchas horas sin nada que hacer. El viejo profesor McLucar, ha comenzado a escribir otro texto con tiza en la pared, que aquí hace las veces de pizarra: <<Explicación de la escritura magnética. Las palabras se unen espacialmente por la fuerza magnética de las respuestas, formando figuras geométricas...>>. Pero vamos a ver, Inakax deje de reírse, y preste atención, seguro que hay algo que le sorprende o no termina de ver...>>(Inakax le interrumpe levantando ligeramente el brazo).<<Pues claro, cómo voy a entender profesor, si la pizarra esta guarra, y su letra no hay un pijo que la entienda, vamos, que no se ve una mierda profesor ¡Lukaaaaz!>>. La risa nos invade y se apodera de nosotros, y nuestras carcajadas resuenan por toda esta clase imaginaria.


Desde la celda, sus pensamientos lanzados a la memoria de sus mejores días, son como lecciones de clase ante un grupo de 2 alumnos insolentes e irrespetuosos hasta rallar lo salvaje, ¿Pero qué clase de monstruos son? Sin duda, alguien que no para de reírse en clase y pasar de todo... manifiesta una actitud insolente y deleznable que no merece la más mínima atención por mi parte (considera ofendido el viejo profesor McLucar).


-Bueno, díganos, no se corte, ¿esa tal Lucy le molaba?...sí, su antigua alumna, ¿no la recuerda?
-(Inakax suelta una risotada)Con esta pregunta le has dejao tieso, ¡chaval!(4ix e Inakax se chocan las palmas de las manos efusivamente)
-no es esa la cuestión, creerme, ella era...era...en una clase que estábamos haciendo ejercicios teatrales, ella se agachaba y hacia como que sembraba y luego recogía una flor...yo la respondí algo, no sé...(guarra)
-Sí, sí...no se preocupe, déjelo no siga, es una coña, ¿me entiende no...?, vaya a dormirse tranquilo, no pasa nada, ¡Lukaaaaz!
-Qué fenómeno.
-Tú te las llevabas a casa y con la excusa de darles una clase de lengua, te aprovechabas de ellas...en realidad eran chicas menores a las que violabas
-No, Lucy era mayor de edad, fue una trampa que me pusieron profesores llenos de envidia con ganas de perderme de vista, yo tenía enemigos, ¡muy poderosos!. En ese curso los jóvenes pasan de los 17 a los 18 sin apenas cambiar, ¿me entiendes?, alteraron la fecha de su cumpleaños para tenderme una trampa. Ella debía cumplir años en agosto, así me lo dijeron, o al menos dijeron que iban a celebrar su fiesta de cumpleaños en junio, me entiendes. Tú me entiendes lo que te quiero decir.(Intenta parecer convincente, pero no lo consigue)
-Si, lo que te importaba era cuando cumplía los dieciocho. Aunque al parecer te lo hiciste también con jóvenes de 12, 13 años, 14, a los que diste clase también,¡puto cerdo!
-(Inakax se ríe) Qué marrano
-A mí no me tienes que dar explicaciones cada persona es un mundo, y el mundo te define o destruye tus sueños si es necesario, bueno en tu caso más bien es que estabas bastante salido,¿no?
-Realmente es del todo incorrecto,¡eso que dices es mentira! Mi condena fue un error judicial,
-En eso estamos de acuerdo (le mira fijamente a los ojos, como desafiándole)
-¡No soy un delincuente! Yo solo me dedico a enseñar a mis alumnos, y a desarrollar aptitudes hacia la escritura creativa en todos aquellos que demuestran talento y están especialmente dotados
-Se refiere mas bien a sus alumnas...dotadas, ¿no? (hace gestos obscenos, como sujetando pechos de mujer)
-¡Basta ya de infamias!, no las voy a tolerar en esta clase.
-¡Pero a qué clase se refiere! A ti no te importa esta clase, ni Marfel, ni sus movidas magnéticas, ni sus poesías ni su forma de escribir, ni nada de nada. Así que no nos des más la brasa, ¿vale? Buscate a otro par de pringaos para esas clases de mierda. Te aguantábamos porque nos dabas pena y nos hacías reír, nada más que por eso.
-Deja de dar la brasa con el rollo de la clase abuelo, y tú 4ix, vale ya de meterte con él, que tú ordenaste la ejecución, de uno de mis colegas, nada morboso... (suelta una risotada), pero aquí nadie se salva de pagar una cuota más de su condena.

Sentencia Inakax, con los pies colgando desde lo alto de su litera. Les mira fijamente. Tiene las manos juntas entre sus piernas, que mueve compulsivamente hacia atrás y hacia delante, parece concentrado, cómo si tuviera que tomar una importante decisión, o simplemente saboreando el olor a carne fresca de su próxima víctima. Mañana es el gran día, su rostro dibuja una enorme sonrisa, que 4ix, ahora que le mira un instante, no entiende, pero que sin duda le cala hondo las entrañas.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que ejecutó esa acción que tantos indescriptibles placeres le produce. Su ansía es inmensa, pero solo quiere verlo sangrar de un solo corte, esa es la consigna que no ha de sobrepasar, deberá controlar su deseo compulsivo de arrancarle hasta el último centímetro de su piel. Por esto, y solo así, si es capaz de sobreponerse a su inmenso apetito, la acción saldrá bien, y no será castigado por ello o al menos descubierto en su delito. Así, de este modo, podrá ejecutar más ataques durante los largos y miserables años que le quedan de condena en esta terrible prisión. Si es listo, y no se excede, la vida le permitirá aún en estas circunstancias, disfrutar de este placer hasta el día que se muera. Es más, piensa que en este lugar quizás esté mejor que en la calle, pues aquí la mano del diablo, le parece haber seleccionado a las personas más crueles del mundo, personas que como él, han cometido los delitos más horrendos e inhumanos que cabe imaginarse. Personas al fin y al cabo privadas de la vida en sociedad, en la más absoluta soledad y castigo, sin importarles a nadie, viviendo una vida insignificante en un lugar donde la vida ya no vale nada. Y este escenario sin duda, visto así, es su mejor lugar para vivir. La justicia de los presos sobre el condenado redobla su castigo como un ajuste de cuentas.

Que más da, piensa el viejo profesor McLucar, estos dos jóvenes están jugando a los papeles de psicópata, chinche y chingón, solo que en el nuevo escenario de esta clase sí que lo son. En el fondo es consciente de que ha estado dando clases entre risas y vaciles, a un traficante, y a un asesino psicópata. 4ix ha desvelado las mentiras del profesor, y le ha puesto los dientes largos a Inakax, lanzado hacia su presa. <<Tú no estabas allí, no sabes nada de esto>>, parece querer decir.

- No irán a contar nada de esto a nadie, ¿verdad?.
-Tranquilo, esto no sale de aquí por favor, ¿pero qué clase de colegas crees que somos?.

El viejo profesor McLucar parece querer decir: <<Tú no estabas allí, no sabes nada de lo que allí ocurrió>>. Mientras Inakax, desde lo alto de la litera, le mira fijamente con un brillo en la mirada, acariciando el filo del arma que está dentro de la lata de cerveza, imaginando que de un solo tajo por fin verá a ese cerdo sangrar a borbotones. Yo no lo sé, pero creo que no habrá nada ni nadie que lo detenga. Ahora mismo le miro y no encuentro su mirada. Los ojos los tiene ocultos en la más profunda de las tinieblas, siquiera ese brillo en su mirada, provenga del mismísimo infierno. Con estos terribles sucesos, me acuesto en mi cama, sintiendo la aspereza de esa sábana que me congela los huesos. Necesito algo de cariño para no irme triste a dormir, y ocultarme a las pesadillas de la noche, un cielo de estrellas donde se haga justicia cada día.


Ese espacio es un intervalo de tiempo donde tu consciencia no sabe dónde situarte, y hasta que no te localiza (referencias sensibles de situación. A través de los sentidos) en el espacio-tiempo, ese área de la inteligencia consciente queda vacío

Amanece, una rápida sucesión de pensamientos, hace olvidar a 4ix por un instante algo importantísimo en lo que pensaba hace apenas unos segundos, sin conseguir volver a recordarlo. Ese espacio, igual es el mismo que queda vacío cuando un ruido nos despierta y no recordamos donde estamos, o simplemente sea otro mal despertar, que nos encuentra desubicados en cualquier lugar, sin querer estar ahí. En cualquier caso, el espacio de localización mental, forma parte de la consciencia, con una llave de verdad, en la naturaleza del mismo e infranqueable destino, que abre puertas a la vida. 4ix al despertar, descubre unos papeles manuscritos entre sus sábanas. Sin duda la letra es la del viejo profesor McLucar. Lo que lee parece estar escrito como una sucesión de horrores. La atrocidad con que este maldito forzó hasta la muerte a la joven, sin duda es la confesión definitiva que necesitábamos para ejecutar el ataque. Descrita la joven desaparecida, como una niña de mirada redonda a su cara, y ojos de color marchito a su pelo ondulante en mitad del bosque. Entrelazándose a las ramas caídas de los árboles, y viento que vió arder su cuerpo como un manto de leña sudorosa y fértil. Por este hiriente horror, te condenamos, y maldecimos la sangre de este tiempo envenenado que te queda por vivir, con punta de acero, que recorra tus venas a la mañana, y agradezca el mal a tu espejo la imagen de tu último despertar. Este manuscrito, donde está muerta y esta joven es hallada, te condena con tu carne esparcida en pedazos de punto final.


El timbre de salida al patio vuelve a sonar con la misma fuerza impetuosa de cada día, pero esta vez ocupando el silencio de Inakax, 4ix y el viejo profesor McLucar. En un instante indescriptible, la turba de presos se abalanza hacia el interior de su celda contra el condenado, cual enjambre de abejas. Tan solo uno, Inakax, porta el arma con que aguijonea al viejo profesor McLucar. Después cambia de mano una y otra vez hasta salir volando y desaparecer, al tiempo que el grupo de presos se dispersa hacia el patio, tranquilamente, dando la impresión de que allí no ha pasado nada, o simplemente ha pasado lo que tenía que pasar. Sin dar tiempo a que los guardias de la prisión puedan hacer algo al respecto. En su territorio las cosas pasan como tienen que pasar, nada más lejos de la realidad que acaricia sus pensamientos con la incómoda realidad de sus condenas. En este momento cruel donde su vida se acaba, el viejo profesor McLucar, vencido por palabras que recuerda y ahora le parecen realmente tan bellas, que en esa blancura vaporosa, donde reconoce su propia sangre, en este punto final, siente amor de comunicación hacia Marfel, para la salud y progreso de su vida de artista que crece a cada instante, en un diálogo imaginario que le lleva a estar con él, aunque esto sea ya rematadamente imposible. Pide a 4ix que le transmita un mensaje imposible de comunicar con un hilo débil de voz: <<Dígale a Marfel que...gracias...Olekete es el vacío que deja...es el patrimonio divino de las olas>>. Por las vidas de todas esas niñas inocentes, el viejo profesor McLucar muere penando la angustia de este castigo, y yo Marfel, a quién has contado esta terrible historia, escribo esto con la sangre y tinta de su punto y final.



FIN

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