Hay
veces que no sé dónde estoy, y me despiertan los sonidos de un
lugar extraño, e irreconocible para mí. Sin poder reaccionar a
tiempo, el terror se apodera de mis pensamientos durante al menos
unos segundos. Esto, que imagino os ha pasado a todos alguna vez,
sucede en un intervalo de tiempo relativamente breve e intenso, en el
que la consciencia no sabe dónde ubicarnos, y hasta que no recibimos
un estímulo reconocible, que nos sitúa en el espacio donde nos
encontramos, ese área de nuestra mente, queda vacía. Esta es una
situación extraña sin duda, que ocurre sobre todo, cuando dormimos
algún día fuera de casa, o pasamos una larga temporada en algún
lugar no habitual, y todavía no estamos familiarizarnos con los
sonidos e imágenes de ese entorno nuevo, es decir, no hemos
establecido todavía un vínculo emocional afectivo con ese lugar. Y
por supuesto no es ahí donde nos gustaría despertar cada mañana.
En mi caso, me han internado en este centro a las afueras de la
ciudad donde siempre he vivido, y siempre en casa de mis padres, pero
imagino que el encontrarme aquí, es lo mejor para mí, mis padres y
en general para mi entorno social...por eso creo que los sonidos que
experimento aquí, están tan alejados de todo y de todos, a pesar de
la cercanía medida al menos en kilómetros, que me producen
sensaciones incómodas, y un solo pensamiento recurrente, que se
repite en mi mente cada hora, cada día que pasa: <<Tengo que
pirarme de aquí cuanto antes>>. Por lo demás, estos son
básicamente, los sonidos de un edificio enorme con forma rectangular
y pasillos interminables, más que nada por simplificar, porque el
hecho de que yo esté internado aquí, no me parece lo más
interesante de la historia que estoy a punto de contaros.
Esta
mañana, el viento sopla tempestuosamente tras la reja metálica de
la ventana a la que estoy asomado. El vaivén sonoro de una
lata...¡de cerveza! Resuena metálicamente en el patio. Reflexiono,
porque no puede haber una lata de cerveza en el patio, ¡es
imposible! Pero sí, qué cabrones, ahora lo recuerdo (una leve
sonrisa dibuja su rostro), el arma está dentro. Aquí nadie parece
preocuparse de nada, ni de porqué esa lata de cerveza está ahora
mismo balanceándose el el patio. Me concentro aún más, observo
como se mueve en un breve pero irritante recorrido de ida y vuelta.
Parece no poder alejarse o volver a pegarse a la pared, y que ese
sonido va a repetirse continuamente durante algún tiempo. Quizás
por eso me irrita todavía más. Me molesta sobre todo, porque
alguien, o muchos de los que están aquí se den cuenta, y sobre
todo, que pueda alertar a los Chokis de nuestro plan. Por lo demás
este es el típico ruido de cualquier mal despertar, de esos que
arrebatan el sueño y te arrojan a la cruda realidad de cada día. En
mi caso, viene acompañado de un pensamiento recurrente que me
persigue desde hace unos días, y parece dar vueltas en mi cabeza una
y otra vez. Por eso, este insoportable ruido, y saber que algo
horrible va a pasar, porque tiene que pasar, y él debe hacer que
pase...hacen que mi cuerpo se retuerza en un intenso e interminable
escalofrío que me pone los pelos de punta. Pero la clase va a
comenzar a pesar de todo, y debo prestar atención a la siguiente
jugada.
A
ninguno de nosotros parece gustarle esta clase, el viejo profesor Mc
Lucar, esta frente a la pizarra, desgastando la tiza casi con
violencia, escribiendo estas palabras en absoluto silencio, haciendo
que cada palabra rechine en nuestros oídos, incluso antes de ser
pronunciada: <<A veces, abro las puertas a un vendaval que no
domino. Busco un despertador a mi deseo empequeñecido. Te escribo
1.000 veces con fuego a mi vida amada-OLEKETE <es el vacío que
deja el último lugar inencontrable de la tierra>>. Cuando
termina, permanece un rato de espaldas, mientras reflexiona en voz
alta: << Para mí la escritura es un arte, y me he propuesto,
como siempre me propuse a lo largo de mi carrera y a fe que más de
una vez lo he conseguido, que escribáis bien, y no solamente bien,
sino maravillosamente bien. Por eso estoy aquí, ese es mi cometido
en esta vida>>. Se gira, con los brazos en cruz, nos mira en
silencio, esperando una respuesta. Aunque debo confesar que aquí
siempre responde el mismo, o sea yo. Bueno también Inakax, pero este
sin duda responde como lo que es, un puñetero chiflado. Bueno, más
bien me atrevería a decir que es un psicópata, o al menos a mí me
lo parece. Aunque debo confesaros, que quien realmente me preocupa, y
no sé como explicarlo, pero me provoca una profunda aversión, es
este viejo profesor McLucar. Las informaciones que nos van llegando,
son cada vez más veraces y escalofriantes acerca de sus líos de
faldas con alumnas espabiladas o no, yo que sé, chavalas al fin y al
cabo que se han dejado manosear por este depravado, o que quizás
fueron forzadas, violadas, o no sé cómo se lo han podido llegar a
hacer con alguien así, pues siempre es posible que utilizase algún
tipo de estratagema, del tipo: <<¡Vale está bien! Te apruebo,
y te subo la nota a un 5, pero por poco más estás cerca de
conseguir el sobresaliente>>, que se yo cómo se lo hacía con
ellas. Pero en fin, la cosa se pone todavía más seria, cuando al
parecer se ha descubierto, la desaparición de una joven en una de
las múltiples poblaciones en las que este tipo estuvo dando clases.
Al parecer, una alumna suya desapareció misteriosamente, sin que
nadie sepa en la actualidad dónde se encuentra. Pero en fin, si es
así o si es fruto de la imaginación popular, o simple casualidad,
algunos de los que aquí nos encontramos, nos hemos propuesto
confirmar estos hechos, si es verdad que son ciertos, y hacer que
confiese. Porque ahora que le estoy mirando, con ese bigote blanco
tan enorme, como de color amarillento hacia las puntas, me parece el
tío más guarro y asqueroso que he visto en mi vida. Lo que no sé
es lo que hago aquí, tan cerca, en primera fila, aguantando sus
salivazos en mi cara, mientras no para de darnos la chapa con el tema
de hoy. Imagino que así intento ganarme su confianza, ¡qué asco de
tío!. Pero dejémosle que continúe la clase, con la seguridad de
que pronto, muy pronto esta historia tendrá un final del que quizás
ninguno de nosotros estemos a salvo. <<Vamos a ver Inakax, si
prestas atención seguro lo vas a entender en seguida; con lo listo
que tú eres, y la capacidad intelectual que atesoras, lo vas a
comprender seguro, así que mira a la pizarra y atiende un poco.
Vamos a ver, qué forma de construir gramaticalmente una frase es
esta, ¡por favor! para eso llevamos 5 meses de clase de lengua.
Donde se ha visto que la RAE admita esta utilización fraudulenta de
este guión ortográfico. Lo han visto, señores, se dan cuenta del
error, es más, alguien ha leído algo parecido alguna vez. No creen
ustedes que para aprender tienen que enriquecer sus lecturas con los
autores clásicos de toda la vida, y toda clase de grandes escritores
que se han ido sucediendo a lo largo de la historia hasta nuestros
días. Antes de hacer eso, ningún alumno debería venir a enseñar a
nadie, y menos a mí que soy el profesor. Ya entenderéis porqué
digo esto, pero ahora vamos a ver, les explico, el guión (-) es un
signo ortográfico auxiliar en forma de pequeña raya horizontal.
Estrictamente, el guion no es un signo de puntuación. Pertenece a al
grupo de los signos auxiliares, ya que su función es la de cumplir
funciones accesorias y muy concretas dentro del enunciado. Tales como
servir de signo de división de una palabra al final de una línea,
o como signo de unión entre dos palabras u otros elementos
independientes. Juzguen ustedes si su utilización en este texto de
nuestro ilustre autor, del que desvelaré su nombre hacia el final de
la clase, es la correcta, o estamos ante un caso de uso erróneo de
este signo
En
otra parte de este libro, del que adelanto que es un poemario, el
autor continúa diciendo: <<OLEKETE: liberación espacial.
Cuando no la tienes, la sientes más cercana>>. Esto sin duda,
me parece bello, porqué no decirlo. No hay que desmerecer a un
escritor solo porque no sepa utilizar los signos ortográficos que el
lenguaje pone a su disposición, o al menos aquí vamos a tratar de
dar una oportunidad a este chaval por si la tuviera de aprovechar; y
digo chaval, porque se trata de un ex-alumno mío, al que tuve la
oportunidad de dar clases hace pocos años. Por eso tuve la
oportunidad de recibir este poemario suyo publicado por una editorial
pequeña, de dudosa reputación en cuanto a la calidad literaria se
refiere, todo hay que decirlo. Que todavía no sabéis de quién se
trata, pues os lo digo en este instante, Marfel, fué un distinguido
alumno al que tuve el honor, de dar cobijo en mi clase, un chico,
como vosotros, que se pasaba toda la clase mirando por la ventana.
Que cuando faltaban aproximadamente 10 minutos...digo 10, digo 5, y
estoy tirando el tiempo, se dedicaba a moverse y echarse encima de
sus compañeros de detrás, de delante, de los lados, y en general, a
revolver la clase, que ya digo yo que podría hacer eso los 5
primeros minutos, y así hubiera tenido la oportunidad de echarle de
clase directamente. Qué ilustrísimo alumno...que ya entonces se
permitía el lujo de exponer en mi clase este tipo de divagaciones
lingüísticas, acerca de la utilización de tales signos
ortográficos. Y lo que es pero, atreviéndose a dar lecciones de
gramaticales a este profesor, con una trayectoria intachable de más
de 30 años de docencia, y cientos de libros habidos y por haber a
sus espaldas, algunos de ellos escritos de mi puño y letra. Y así
fue que indignado, me montó este pollo, como vosotros diríais,
¿verdad colegas?...en mi propia clase (les mira, como buscando su
aprobación, en plan de colegueo) . Dice ser el inventor, de un tipo
de escritura al que denomina con el nombre de “escritura
magnética”; porque según su criterio, no sabemos si por
inspiración divina o por la suma estupidez, las palabras están
unidas físicamente por la misma fuerza magnética que une y separa
los imanes (les mira como buscando que les haga gracia este tema)
¡Pero en qué cabeza cabe que esto pueda ser así!
Bueno
para que os enteréis bien del tema que estamos tratando, mejor paso
a leeros parte del ensayo de escritura magnética anexo a este
poemario, así que mejor preparen sus risas para después de la
lectura (4ix cuchichea en el oído de Inakax, mientras este se
troncha de risa):
La
escritura magnética se construye en el plano sintáctico-semántico
del lenguaje, con la fuerza magnética de las palabras. Esta fuerza
es una propiedad física de determinado tipo de materia magnetizable,
por lo su unión demuestra la existencia de una propiedad de la
Física en las palabras del lenguaje humano. Es decir, el magnetismo
forma parte del cuerpo de las palabras, y su propiedad atribuible más
increíble es la de unir o separar, unas palabras con otras. Su
lectura o escritura genera impulsos eléctricos que activan el
mecanismo de generación de imágenes, pensamientos, etc. Por lo que
se demuestra la unión electro-magnética de las palabras en el plano
del lenguaje. Siendo esta dualidad, onda-partícula, otra de las
propiedades físicas de la energía, por lo que cabe deducir que las
palabras poseen también esta propiedad. Así, dependiendo de la
dirección y del sentido de la fuerza electro-magnética, las
palabras y conjuntos de palabras se pueden unirse en el plano
sintáctico-semántico, a través de los siguientes signos
lingüísticos:
1.
(PALABRAS)-(PALABRAS)
2.
(PALABRAS)^(PALABRAS)
3.
(PALABRAS)<(PALABRAS)
4.
(PALABRAS)>(PALABRAS)
5.
(PALABRAS) (PALABRAS)
V
Estas
uniones entre palabras y conjuntos de palabras mediante signos
lingüísticos direccionales, sitúan a las mismas en el espacio
físico tridimensional, a la vez que orientan su sentido y
significado en el plano semántico. Por todo ello las palabras
adquieren también estas propiedades de la materia, propias de la
Física.
Pero
vamos a ver, todo esto, es...un absurdo, que está fuera de lugar y
es gramaticalmente incorrecto. Una conexión imperfecta de signos
pretendidamente ortográficos. Se puede decir que este ensayo es un
continúo error gramatical, un insulto al lenguaje que nos ha visto
nacer a la sociedad y desarrollar nuestro intelecto>>. A pesar
de transmitir estos pensamientos tan negativos a la clase, el viejo
profesor McLucar sin duda parece estar intranquilo por el contenido
de este texto. Quizás el pensar que pueda tener razón. Se imagina
en el mismo escenario del que provienen esas visiones de Marfel, con
sed, con polvo elevado al calor de sus pasos en el desierto, pero la
única imagen que le aparece cuando intenta concentrarse, es la
imagen de ella, el desierto de Tunez a través del cristal y rejas de
acero color rojo oxidado que dan al patio interior, donde mira y por
un instante permanece inmóvil, con la mirada perdida, sin poder
decir una sola palabra. De repente suena el timbre de salida al
patio, y ese sonido golpea directamente al profesor McLucar, que
abandona súbitamente ese espacio mental, para dirigirse a la clase
con un esquivo: <<Que pasen un buen día...>>, apenas
audible. Resignado a las risas y comentarios jocosos de sus alumnos.
La
puerta se abre, y el corredor describe una imagen oscura de si mismo,
el viejo profesor McLucar sigue con su mirada un punto de sol, que
nace de la puerta del fondo. Aún así, se siente como si estuviera
en un túnel sin salida. En su mente todo parece estar claro <<me
creo lo que describes, Marfel, sino no estaría allí, en tu
mundo...maravilloso>>. El viejo profesor se dirige al patio,
pasa entre los cuerpos de la multitud de personas que allí se
encuentran cada mañana, siempre la misma mañana. Sin duda ha dado
con un poemario que le conecta profundamente a Marfel, y a su vida
anterior como profesor de lengua. Se siente atraído por su labor
como escritor y empeño por traspasar los límites del lenguaje, pero
sobre todo, por su amor a las palabras, que demuestra tener y que le
recuerda a él mismo cuando era joven. Lo que hace que se ponga
triste, al pensar que en algún momento de su vida, esa conexión con
el mundo de las letras se rompió para él, sin saber muy bien cuándo
ni porqué; o más bien sin saber porqué no fue capaz de resistirse
a otros encantos, otro tipo de deseos ocultos y drenajes que hacen
estallar inhumanamente el corazón. El viejo profesor McLucar,
atraviesa el corredor pensando en ese alumno al que despreció, hasta
llegar a la proximidad de la primera luz, camino del patio. Sin duda
su maravillosa mente, se estaba empezando a destruir clase tras
clase, por el horror sembrado en otros sentimientos. Desea
encontrarse con ella más que nada en el mundo, la busca incluso
entre jóvenes que están jugando al fútbol.La echa tanto de menos,
que su mente enferma, y al borde de la histeria, le hace tener un
diálogo con ellos, que le rehuyen entre carcajadas, porqué sigue
pensando en ella como cada día. En su pelo anaranjado, y sus besos
al otro lado de la obra de teatro que el mismo dirigió, y ella
representó aquél último año de instituto.<< Los
acontecimientos me trajeron a dar clases de lengua en este lugar,
degradado a la más absoluta miseria de este centro penitenciario,
lejos de ella...Lucy>>.
Por
lo general, al fondo de su mirada, todo el mundo se muestra apagado y
triste en este lugar. Cuando permanecemos solos, inmersos en
cualquier tipo de pensamiento, permanecemos con la mirada perdida,
desconectamos de estar aquí, pensando en algún lugar ideal de
nuestros sueños, ya sea viviendo una vida familiar en una casa de
campo, o realizando algún tipo de trabajo soñado para un futuro
prometedor. Porque la mayoría de la gente que estamos aquí, todavía
somos jóvenes, con algún que otro error a nuestras espaldas, y
ganas de llevar proyectos a cabo, y sin duda que la calle es joven, y
los jóvenes cometemos errores en las calles, pero aquí todo es
diferente, estas cuatro paredes parecen tener el poder de
controlarnos brutalmente, o empequeñecernos sin la humana libertad.
En mi caso creo que este internamiento me está haciendo más fuerte,
o al menos quiero verlo así, desde este punto de vista tan positivo,
y sobre todo proyectarme hacia el futuro con una buena profesión,
sobre la base de lo que aprendo aquí, quinto de Historia del arte
por la Universidad de educación a distancia. Pero hoy no quería
hablaros de mí, sino de este viejo y depravado profesor. Se sabe que
la justicia no se detiene ante nada ni nadie, y la verdad ataca a los
culpables, incluso hasta después de su condena. Está parece que es
ahora mi labor junto a otros, ser el instrumento de la justicia
contra el condenado; cuando ya el mismo delito escapa a la protección
social de quien lo define y defiende. En la misma frontera donde se
ayuda o ataca socialmente al hombre por sus malas acciones. En la
misma franja desde donde se elevan apenas perfiladas por lineas de
vapor blanco, palabras de odio y venganza. Nuestro cometido extiende
aquí sus garras a la sociedad que nos aisla y recluye. Aunque yo
todavía cuento con una puerta abierta a la libertad, en la soledad
de esta terrible prisión. Y con este pensamiento, todo me encaja en
esta vida de mierda que llevo aquí, llena de las rutinas diarias que
nos imponen, como la de salir al patio, estirar las piernas, fumarse
un fiti, soñar...porque aquí yo sueño para que nadie se acuerde de
mí entre estas paredes, y al regresar me vean como a una nueva
persona. A pesar de que todos los errores del pasado me superan,
llegado el momento, no sé si podré vivir fuera del mundo de las
drogas. O al menos intentaré llevar una vida con el empeño y
determinación de ese tal Marfel. Un tipo al parecer brillante, que
no se merecía tener como profesor a este degenerado. Seguro que en
esa clase de lengua, se sentía tan encerrado como yo lo estoy ahora,
privado de toda la libertad del mundo, con la mirada perdida
atravesando el cristal de la ventana al exterior, para crecer y
desarrollar sus ideas, a simple vista...magníficas. La construcción
de un error, según el viejo profesor McLucar, pero un error que me
fascina, y es sin duda sabia de rey, el territorio para su reino
futuro. Buena suerte Marfel.
La
extensión de un terror lleva a vías sin destino, donde todo acaba
en la misma oscuridad de un final, cuando no se sabe qué hacer, ni
qué dirección tomar, porque todo está tan oscuro, que la
inmovilidad en ese momento, parece ser la mejor opción. En este
punto de su vida, el viejo profesor McLucar decide que va hacer algo,
porque tiene que hacer algo, aunque quizás no es consciente de que
ya nada importa para él, ni nadie le sigue a ninguna parte, ni
siquiera Marfel lo haría, aunque este parece ser ahora su propósito,
encontrarle y ayudarle en su propósito como escritor. No es
consciente de que ya no puede hacer nada por comunicarse con Marfel,
se encuentra aislado, y este parece ser su verdadero drama personal,
no haber sabido ver el potencial de ese chaval risueño e indomable
junto a otros chavales con talento que pasaron por su clase, <<esto
no puede ser así, horror>>. Se plantea algún tipo de plan en
su mente para localizar su actual dirección, no puede ser que nadie
sepa nada de él, no se lo puede haber tragado la tierra. Todavía
puede ser capaz de ayudarle.
(De
nuevo dentro de la celda, el viejo profesor McLucar prosigue la clase
para sus dos únicos alumnos, es decir: Inakax, acusado de asesinato
por un ajuste de cuentas, y 4ix, dedicado al tráfico de drogas). La
verdad que nosotros permanecemos tumbados a nuestra bola durante la
mayor parte de la clase, y no prestamos mucha atención. Solo le
seguimos la corriente, por distraernos y echarnos unas risas de vez
en cuando, pasamos muchas horas sin nada que hacer. El viejo profesor
McLucar, ha comenzado a escribir otro texto con tiza en la pared, que
aquí hace las veces de pizarra: <<Explicación
de la escritura magnética. Las palabras se unen espacialmente por la
fuerza magnética de las respuestas, formando figuras
geométricas...>>. Pero vamos a ver, Inakax deje de
reírse, y preste atención, seguro que hay algo que le sorprende o
no termina de ver...>>(Inakax le interrumpe levantando
ligeramente el brazo).<<Pues claro, cómo voy a entender
profesor, si la pizarra esta guarra, y su letra no hay un pijo que la
entienda, vamos, que no se ve una mierda profesor ¡Lukaaaaz!>>.
La risa nos invade y se apodera de nosotros, y nuestras carcajadas
resuenan por toda esta clase imaginaria.
Desde
la celda, sus pensamientos lanzados a la memoria de sus mejores días,
son como lecciones de clase ante un grupo de 2 alumnos insolentes e
irrespetuosos hasta rallar lo salvaje, ¿Pero qué clase de
monstruos son? Sin duda, alguien que no para de reírse en clase y
pasar de todo... manifiesta una actitud insolente y deleznable que no
merece la más mínima atención por mi parte (considera ofendido el
viejo profesor McLucar).
-Bueno,
díganos, no se corte, ¿esa tal Lucy le molaba?...sí, su antigua
alumna, ¿no la recuerda?
-(Inakax
suelta una risotada)Con esta pregunta le has dejao tieso,
¡chaval!(4ix e Inakax se chocan las palmas de las manos
efusivamente)
-no
es esa la cuestión, creerme, ella era...era...en una clase que
estábamos haciendo ejercicios teatrales, ella se agachaba y hacia
como que sembraba y luego recogía una flor...yo la respondí algo,
no sé...(guarra)
-Sí,
sí...no se preocupe, déjelo no siga, es una coña, ¿me entiende
no...?, vaya a dormirse tranquilo, no pasa nada, ¡Lukaaaaz!
-Qué
fenómeno.
-Tú
te las llevabas a casa y con la excusa de darles una clase de lengua,
te aprovechabas de ellas...en realidad eran chicas menores a las que
violabas
-No,
Lucy era mayor de edad, fue una trampa que me pusieron profesores
llenos de envidia con ganas de perderme de vista, yo tenía enemigos,
¡muy poderosos!. En ese curso los jóvenes pasan de los 17 a los 18
sin apenas cambiar, ¿me entiendes?, alteraron la fecha de su
cumpleaños para tenderme una trampa. Ella debía cumplir años en
agosto, así me lo dijeron, o al menos dijeron que iban a celebrar su
fiesta de cumpleaños en junio, me entiendes. Tú me entiendes lo que
te quiero decir.(Intenta parecer convincente, pero no lo consigue)
-Si,
lo que te importaba era cuando cumplía los dieciocho. Aunque al
parecer te lo hiciste también con jóvenes de 12, 13 años, 14, a
los que diste clase también,¡puto cerdo!
-(Inakax
se ríe) Qué marrano
-A
mí no me tienes que dar explicaciones cada persona es un mundo, y el
mundo te define o destruye tus sueños si es necesario, bueno en tu
caso más bien es que estabas bastante salido,¿no?
-Realmente
es del todo incorrecto,¡eso que dices es mentira! Mi condena fue un
error judicial,
-En
eso estamos de acuerdo (le mira fijamente a los ojos, como
desafiándole)
-¡No
soy un delincuente! Yo solo me dedico a enseñar a mis alumnos, y a
desarrollar aptitudes hacia la escritura creativa en todos aquellos
que demuestran talento y están especialmente dotados
-Se
refiere mas bien a sus alumnas...dotadas, ¿no? (hace gestos
obscenos, como sujetando pechos de mujer)
-¡Basta
ya de infamias!, no las voy a tolerar en esta clase.
-¡Pero
a qué clase se refiere! A ti no te importa esta clase, ni Marfel, ni
sus movidas magnéticas, ni sus poesías ni su forma de escribir, ni
nada de nada. Así que no nos des más la brasa, ¿vale? Buscate a
otro par de pringaos para esas clases de mierda. Te aguantábamos
porque nos dabas pena y nos hacías reír, nada más que por eso.
-Deja
de dar la brasa con el rollo de la clase abuelo, y tú 4ix, vale ya
de meterte con él, que tú ordenaste la ejecución, de uno de mis
colegas, nada morboso... (suelta una risotada), pero aquí nadie se
salva de pagar una cuota más de su condena.
Sentencia
Inakax, con los pies colgando desde lo alto de su litera. Les mira
fijamente. Tiene las manos juntas entre sus piernas, que mueve
compulsivamente hacia atrás y hacia delante, parece concentrado,
cómo si tuviera que tomar una importante decisión, o simplemente
saboreando el olor a carne fresca de su próxima víctima. Mañana es
el gran día, su rostro dibuja una enorme sonrisa, que 4ix, ahora que
le mira un instante, no entiende, pero que sin duda le cala hondo las
entrañas.
Ha
pasado mucho tiempo desde la última vez que ejecutó esa acción que
tantos indescriptibles placeres le produce. Su ansía es inmensa,
pero solo quiere verlo sangrar de un solo corte, esa es la consigna
que no ha de sobrepasar, deberá controlar su deseo compulsivo de
arrancarle hasta el último centímetro de su piel. Por esto, y solo
así, si es capaz de sobreponerse a su inmenso apetito, la acción
saldrá bien, y no será castigado por ello o al menos descubierto en
su delito. Así, de este modo, podrá ejecutar más ataques durante
los largos y miserables años que le quedan de condena en esta
terrible prisión. Si es listo, y no se excede, la vida le permitirá
aún en estas circunstancias, disfrutar de este placer hasta el día
que se muera. Es más, piensa que en este lugar quizás esté mejor
que en la calle, pues aquí la mano del diablo, le parece haber
seleccionado a las personas más crueles del mundo, personas que como
él, han cometido los delitos más horrendos e inhumanos que cabe
imaginarse. Personas al fin y al cabo privadas de la vida en
sociedad, en la más absoluta soledad y castigo, sin importarles a
nadie, viviendo una vida insignificante en un lugar donde la vida ya
no vale nada. Y este escenario sin duda, visto así, es su mejor
lugar para vivir. La justicia de los presos sobre el condenado
redobla su castigo como un ajuste de cuentas.
Que
más da, piensa el viejo profesor McLucar, estos dos jóvenes están
jugando a los papeles de psicópata, chinche y chingón, solo que en
el nuevo escenario de esta clase sí que lo son. En
el fondo es consciente de que ha estado dando clases entre risas y
vaciles, a un traficante, y a un asesino psicópata. 4ix ha desvelado
las mentiras del profesor, y le ha puesto los dientes largos a
Inakax, lanzado hacia su presa. <<Tú no estabas allí, no
sabes nada de esto>>, parece querer decir.
-
No irán a contar nada de esto a nadie, ¿verdad?.
-Tranquilo,
esto no sale de aquí por favor, ¿pero qué clase de colegas crees
que somos?.
El
viejo profesor McLucar parece querer decir: <<Tú no estabas
allí, no sabes nada de lo que allí ocurrió>>. Mientras
Inakax, desde lo alto de la litera, le mira fijamente con un brillo
en la mirada, acariciando el filo del arma que está dentro de la
lata de cerveza, imaginando que de un solo tajo por fin verá a ese
cerdo sangrar a borbotones. Yo no lo sé, pero creo que no habrá
nada ni nadie que lo detenga. Ahora mismo le miro y no encuentro su
mirada. Los ojos los tiene ocultos en la más profunda de las
tinieblas, siquiera ese brillo en su mirada, provenga del mismísimo
infierno. Con estos terribles sucesos, me acuesto en mi cama,
sintiendo la aspereza de esa sábana que me congela los huesos.
Necesito algo de cariño para no irme triste a dormir, y ocultarme a
las pesadillas de la noche, un cielo de estrellas donde se haga
justicia cada día.
Ese
espacio es un intervalo de tiempo donde tu consciencia no sabe dónde
situarte, y hasta que no te localiza (referencias sensibles de
situación. A través de los sentidos) en el espacio-tiempo, ese área
de la inteligencia consciente queda vacío
Amanece,
una rápida sucesión de pensamientos, hace olvidar a 4ix por un
instante algo importantísimo en lo que pensaba hace apenas unos
segundos, sin conseguir volver a recordarlo. Ese espacio, igual es el
mismo que queda vacío cuando un ruido nos despierta y no recordamos
donde estamos, o simplemente sea otro mal despertar, que nos
encuentra desubicados en cualquier lugar, sin querer estar ahí. En
cualquier caso, el espacio de localización mental, forma parte de la
consciencia, con una llave de verdad, en la naturaleza del mismo e
infranqueable destino, que abre puertas a la vida. 4ix al despertar,
descubre unos papeles manuscritos entre sus sábanas. Sin duda la
letra es la del viejo profesor McLucar. Lo que lee parece estar
escrito como una sucesión de horrores. La atrocidad con que este
maldito forzó hasta la muerte a la joven, sin duda es la confesión
definitiva que necesitábamos para ejecutar el ataque. Descrita la
joven desaparecida, como una niña de mirada redonda a su cara, y
ojos de color marchito a su pelo ondulante en mitad del bosque.
Entrelazándose a las ramas caídas de los árboles, y viento que vió
arder su cuerpo como un manto de leña sudorosa y fértil. Por este
hiriente horror, te condenamos, y maldecimos la sangre de este tiempo
envenenado que te queda por vivir, con punta de acero, que recorra
tus venas a la mañana, y agradezca el mal a tu espejo la imagen de
tu último despertar. Este manuscrito, donde está muerta y esta
joven es hallada, te condena con tu carne esparcida en pedazos de
punto final.
El
timbre de salida al patio vuelve a sonar con la misma fuerza
impetuosa de cada día, pero esta vez ocupando el silencio de Inakax,
4ix y el viejo profesor McLucar. En un instante indescriptible, la
turba de presos se abalanza hacia el interior de su celda contra el
condenado, cual enjambre de abejas. Tan solo uno, Inakax, porta el
arma con que aguijonea al viejo profesor McLucar. Después cambia de
mano una y otra vez hasta salir volando y desaparecer, al tiempo que
el grupo de presos se dispersa hacia el patio, tranquilamente, dando
la impresión de que allí no ha pasado nada, o simplemente ha pasado
lo que tenía que pasar. Sin dar tiempo a que los guardias de la
prisión puedan hacer algo al respecto. En su territorio las cosas
pasan como tienen que pasar, nada más lejos de la realidad que
acaricia sus pensamientos con la incómoda realidad de sus condenas.
En este momento cruel donde su vida se acaba, el viejo profesor
McLucar, vencido por palabras que recuerda y ahora le parecen
realmente tan bellas, que en esa blancura vaporosa, donde reconoce su
propia sangre, en este punto final, siente amor de comunicación
hacia Marfel, para la salud y progreso de su vida de artista que
crece a cada instante, en un diálogo imaginario que le lleva a estar
con él, aunque esto sea ya rematadamente imposible. Pide a 4ix que
le transmita un mensaje imposible de comunicar con un hilo débil de
voz: <<Dígale a Marfel que...gracias...Olekete es el vacío
que deja...es el patrimonio divino de las olas>>. Por las vidas
de todas esas niñas inocentes, el viejo profesor McLucar muere
penando la angustia de este castigo, y yo Marfel, a quién has
contado esta terrible historia, escribo esto con la sangre y tinta de
su punto y final.
FIN
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